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Cómo ayudar a mantener la calma de tu perro durante la cuarentena

Vivimos tiempos complejos de confinamiento, en que cabría dudar si nuestros perros salen beneficiados o perjudicados de este gran cambio de rutina, que no será para siempre.

Pasamos todo el día juntos, ¡el sueño de todo perro! pero, ¿qué hacemos a lo largo del día? No podemos salir a la calle a jugar, a hacer ejercicio y actividades, a disfrutar como perros en familia…

Jorge Valdivieso y su "tropa"

Podríamos reducir estas necesidades diarias a 5, que serían: Alimentación, higiene, ejercicio físico, ejercicio mental y descanso. Pero existe otro factor esencial a tener en cuenta en el día a día: es un animal gregario (que vive en grupos sociales). Y aquí es donde acabamos de mejorar su calidad de vida.

¿Quedarse solo? Piensa en cualquier persona que esté ahora mismo sola en su casa, y prueba a imaginártelo sin teléfono móvil, sin internet, televisión ni libros. ¿Qué le queda? ¿Mirar por la ventana? ¿Gritar, cantar, ladrar, criticar al vecino que pasea, hacer manualidades o morder los rodapiés y las patas de las mesas? ¿Quizá cocinar o rebuscar en la basura? No somos tan diferentes.

Somos animales gregarios, y como tales, no sólo nos necesitamos los unos a los otros para conseguir alimento y defender el territorio, sino que necesitamos compañía y afecto, sentirnos valorados y apoyados, comunicarnos… y un infinito etcétera.

 

Venimos de un “mono” que vivía en grupos sociales, al igual que nuestros perros vienen de un lobo que vive de la misma manera (salvando las distancias de miles de años de evolución en su caso y millones en el nuestro). Ni nuestros monos ni sus lobos
se quedan solos jamás en estado natural, sino que pasan juntos las 24 horas del día, todos los días del año y de su vida. Se pueden dividir en dos grupos, incluso quizá en tres, pero jamás se queda un individuo solo esperando que los demás vayan a cazar y vuelvan. Y menos aún… con una puerta cerrada.
Pero esto es materia de un próximo artículo.

Sin enrollarme más, hablemos de esas cinco necesidades que tenemos que cubrir para mantener la estabilidad mental y emocional de nuestros perros.

1. Alimentación: Controlado, ¿verdad? Sabemos qué darle y cuánto ¿no? Si la respuesta es ‘no’, date una vuelta por la web.

2. Higiene: La higiene engloba tanto los pises y las cacas como el cepillado, baños, etc. Afortunadamente podemos bajar a la calle a cubrir la primera parte, pero, ¿nos acordamos del cepillado? El cepillado no es sólo una tarea de higiene física, sino también mental. El momento del acicalamiento es uno de los más importantes para crear un buen vínculo, además de habituarle a la manipulación. (¿No le gusta? Enséñale que mola ¿cómo?* ¹ ) No te olvides de cepillar a tu perro todos los días, aunque esté limpito, peinadito, lustroso y no quieras llenar la casa de pelos. Es por su cabeza y vuestra relación. Al menos 5 o 10 minutos al día. No tienes nada mejor que hacer y lo notarás enormemente.

3. Ejercicio físico: He aquí la mayor de nuestras limitaciones en estos días. Si tienes una cinta de correr, dale caña y a divertirse. Si no, ponte ropa cómoda que te toca hacer la croqueta por el salón jugando a las artes marciales y al tira y afloja. ¿Demasiado? Nuestros perros deberían pasar horas haciendo ejercicio físico (obviamente sin comparar un border collie con un mastín) pero ante la imposibilidad de esto si no tenemos parcela o los pasillos de la casa blanca, nos queda un recurso maravilloso que es el olfato. Sí, utilizar el olfato de forma intensa cansa físicamente al perro.

4. Ejercicio mental: Sí, es el eterno olvidado de las necesidades diarias y por ello la mayor causa de problemas. Por suerte aquí tenemos un enorme abanico de posibilidades. No podemos salir al parque a jugar juegos de estrategia con otros perros ni explorar las aventuras del prójimo con el olfato, pero es el momento perfecto para vivir las nuestras propias y divertirnos de verdad. ¿Qué opciones tenemos para hacer pensar al perro? enséñale a sentarse, tumbarse, hacer la croqueta, el pino… hazlo de forma divertida y complícaselo en orden aleatorio para que se equivoque y tenga que pensar. Ayúdale si lo necesita para que nadie se frustre y ¡a divertirse! Probablemente en diez o quince minutos le veas echar humo por las orejas de agotamiento mental.
¿Y algo más práctico? Puedes enseñarle a quedarse quieto con distracciones, a pasear sin tirar de la correa, a acudir a la llamada, a superar el miedo a los petardos e incluso a no atacar a los pajaritos ni a los señores con sombrero. ¿y todo esto se puede enseñar sin salir de casa? Por supuesto. ¿Cómo?* ¹
Y… ¿los juegos de olfato no estimulan su mente? ¡por supuesto! Acabamos de dar con la herramienta ideal. No sólo tienen un potencial increíble con un órgano especializado (vomeronasal o Jacobson) y cientos de millones de células receptoras que les cansarán físicamente al exprimirse, como mencionaba en el punto anterior, sino que el porcentaje de cerebro que emplean para esta labor es enorme, desglosando más información en un olor que yo en un libro.
¿Quizá con quince minutos de juegos de olfato puedo agotarle física y mentalmente? ¡Pues ya tenemos una buena idea! También puedes utilizar juguetes interactivos de alimentación como los ‘kong’ y similares.

5. Descanso: Bueno, esta es la más fácil, en la que simplemente no tenemos que hacer nada. Pero no hacer nada significa dejarle un espacio de descanso en el que le respetemos, evitando saltarle por encima y que los niños le tiren de las orejas. Si requerimos de su atención, será tan sencillo como llamarle y motivarle a venir. No tiene misterio.

Como ves, no son tan diferentes de nosotros. La gran diferencia es que no tienen internet, pero sus necesidades son las mismas que las nuestras. ¿y qué pasa si no las cubrimos? Pues al igual que yo, si tengo hambre, si tengo sueño, si me siento sucio o sin poder ir al baño, si me encierro en casa sin hacer ejercicio o si me quitas el internet, los libros y los bonsáis… mi nivel de estrés aumenta y mi comportamiento empeora.

¿A ti también te pasa? ¿sientes la necesidad de salir a pasear y moverte? ¿también de entretener tu mente con internet? El internet de mi perro es destripar sofás y sacar cosas de la nevera, así que prefiero cansarle a mi manera y entretenerme con él, porque no le puedo dar la tablet como a un niño para que esté tranquilito (bueno, puedes darle un juguete interactivo).

¿Qué juguetes interactivos le puedo dar para estimular su mente?

Hay cientos de juguetes en el mercado, pero hay dos conceptos esenciales que debes tener en cuenta:

1. Que no se lo pueda tragar. Es decir, que no sea lo bastante pequeño para que pueda tragarlo, ni romperlo en trozos pequeños.
2. Progresividad en la dificultad. Si le planteas un reto excesivamente difícil, como llenar el kong de pasta de carne y congelarlo para armar un bloque que le dure horas hasta que se vaya deshaciendo… puede tornarse demasiado complicado y que tras intentarlo y darle unas cuantas vueltas, se frustre y lo de por imposible. Si lo abandona y se lo vuelve a encontrar cuando se haya descongelado se pondrá muy contento, pero no habrá utilizado el cerebro para conseguirlo.
Mejor empezar por trocitos pequeños y apetitosos que salgan con facilidad para crear una buena expectativa y poder irlo complicando progresivamente para mantenerle más tiempo concentrado y meneando las neuronas.

¿Qué juegos de olfato podemos hacer en casa?

Tenemos miles de ideas para juegos de olfato, pero lo más importante, al igual que con los juguetes interactivos, es la progresividad. Podemos hacer los juegos de olfato con su ración diaria de alimentación para no alterar su dieta. En lugar de ponerle la comida en un plato, que no nos aporta nada, podemos hacerlo más estimulante y divertido jugando a buscarla. Podemos empezar con juegos tan simples como esparcir el pienso por el suelo y apagar la luz para que no utilice la vista. Partiendo de esa base, tenemos la posibilidad de complicarlo tanto como queramos dejando todo tipo de artilugios de por medio hasta tenerle entretenido y concentrado durante horas rebuscando entre cajas de cartón, rollos de papel, cubos, botellas, macetas, cascos de obra y taburetes.
¿Que prefieres encender la luz para disfrutar o controlar? ¿o no tienes persianas?
¡Maravilloso! Sólo tienes que utilizar una superficie lo menos lisa posible para que le resulte más práctico usar la nariz que los ojos (si le observas lo notarás enseguida, incluso escucharás como huele). Puedes utilizar alguna alfombra vieja con flecos, mantas arrugadas, la tonelada de papel higiénico que compraste el primer día de cuarentena por si se dejaban de fabricar… todo vale.
A partir de aquí, dejo correr vuestra imaginación, no vaya a ser que os aburráis en casa.

En el próximo artículo os hablaré de lo que puede ocurrir cuando volvamos a trabajar, a nuestra rutina diaria de salir y entrar…. Y tengamos que explicarle que, de nuevo, tiene que quedarse solo en casa todos los días.

 

** ¹ ¿Cómo? Puedes apuntarte al curso de educación canina en cuarentena, en el que aprovechamos estos momentos en que tenemos tiempo y ganas que dedicar al perro, para enseñarle todo lo necesario para una convivencia ideal durante toda la vida. Y sí, en casa podemos estructurar el paseo, la llamada, el quieto, el control de la agresividad y los miedos, y toda situación que parece únicamente relacionada con la calle. ¿parece mentira poder hacerlo sin salir de casa y que luego funcione en la calle?
Pues realmente no tiene misterio si entiendes como hacerlo. Sólo tendremos que estructurar la comunicación, la motivación y la gestión emocional, y después en la calle, mantenerlo. ¿suena un poco a chino? Ojalá pudiera resumirlo en pocas frases.

Puedo intentar poner un ejemplo sencillo contigo mismo. ¿Dónde has aprendido a sumar y restar? En el colegio, en un aula sentado en una silla y en un entorno de concentración, ¿verdad? Cuando ya sabes hacerlo, estás preparado para ponerlo en práctica en entornos más difíciles como las vueltas del supermercado, mientras embolsas la comida y echando de menos una mano más, vuelcas malamente el cambio en la cartera mientras miras el ticket que sujetas con el dedo meñique e intentas no equivocarte en la resta ni molestar a las personas de detrás, que ya están pasando su compra por la cinta, y cae sobre tus bolsas aumentando la presión (sin tener en cuenta al niño que patalea porque se aburre o al amigo de la infancia que casualmente te ha visto de lejos y te llama con efusividad).

¿Es momento de aprender a restar? Si quieres prueba a enseñar al niño en ese momento… Imposible, ¿verdad? Mejor aprender en el aula para después ser capaz de aplicarlo en el súper. Pues para tu perro, el aula es el salón de casa y estos días toca curso intensivo, ¡y sobretodo divertido!

¡¡¡Un abrazo distante para todos!!!


Jorge Valdivieso

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